martes, 28 de abril de 2026

El sacrílego e infructuoso encuentro de Prevost con la hereje anglicana —pro-gay y pro-aborto— confirmó a Mullally en sus herejías; y, ella tentando a Dios, se niega a convertirse para seguir pecando disfrazada de «papisa»

Por sus frutos los reconocerán
Prevost promueve encuentros 'ecuménicos' infructuosos que, en lugar de lograr la conversión de los herejes, los afianzan en sus herejías.

En una entrevista, la propia hereje anglicana —pro-gay y proaborto— Mullally declaró que se sentía alentada por León XIV; se sentía como un «pastor», igual que él.


En lugar de buscar la conversión de las falsas religiones, Prevost atrae simultáneamente hacia sí a diversas sectas, concediendo a cada una de ellas algo a cambio de esa «unión apóstata» con él.
Lamentablemente, Prevost cuenta también con el respaldo de apóstatas, tanto sacerdotes como laicos. Una vez que Prevost se apoderó  de la infraestructura física de la Iglesia, de los medios de comunicación católicos y de las finanzas, cuenta con un grupo de «católicos engañados» sumidos en un estado de delirio; estos individuos colaboran con el mal, tal como los comunistas de antaño calificaban a tales colaboradores de «idiotas útiles». Este fenómeno solo puede explicarse —tal como afirma la Escritura— por el hecho de que han caído bajo un hechizo satánico, de tal modo que ellos mismos prefieren creer las mentiras de Prevost. Hacen todo lo posible por encubrirlo, justificarlo y respaldarlo. Como explica San Alfonso María de Ligorio, la ceguera espiritual y la obstinación solo son posibles cuando un alma es esclava del pecado. Por esta razón, en la Epístola a los Tesalonicenses se afirma que aquellos que han caído bajo el engaño satánico han amado la mentira más que la Verdad del Evangelio; y, por consiguiente, recibirán su castigo, no como víctimas de un engaño, sino como cómplices de la mentira satánica que se rebela contra el Evangelio de Cristo. Cf. 2 Tesalonicenses 2:10-12





Prevost promueve una falsa paz y soluciones aparentes a la división entre los cristianos a cambio de la Apostasía

Por ejemplo —astutamente—, mientras Prevost permitió que la profanación de la Tumba de San Pedro quedara impune, y se unió en «oración» con la hereje anglicana Mullally —promotora de agendas pro-homosexuales y pro-abortistas que se hace pasar por «papisa»—, la recibió con honores y respaldó su sacrílega parodia de sacerdotisa, en lugar de amonestarla y corregirla. Al igual que los políticos corruptos y los demagogos, Prevost encubrió su traición bajo el pretexto de leer un mensaje a los anglicanos: un mensaje que, en realidad, la propia «papisa» comparte en sus redes sociales. Habló de un supuesto esfuerzo por eliminar ese «obstáculo que entorpece la proclamación del Evangelio» y «la división entre los cristianos» —«la cual debilita su capacidad para ser portadores eficaces de esa paz»—Este malabarismo de palabras vacías no es más que retórica demagógica, pues la esencia misma de la secta anglicana constituye el obstáculo en sí y tendría que dejar de existir: una doctrina herética y un falso sacerdocio que él mismo reconoció y validó. Así pues, en realidad, este juego de palabras no significó nada para la hereje anglicana impenitente. Al contrario la alentó para cometer en la tarde otro sacrilegio. 



La «Papisa» anglicana cometió otro sacrilegio al profanar otra iglesia católica, en confabulación con el apóstata Tagle.

Por la tarde, tras la infructuosa y sacrílega reunión con el apóstata Prevost, la apóstata «Papisa» de Canterbury, Sarah Mullally, presidió una sacrílega parodia de las Vísperas, profanando la iglesia de San Ignacio de Loyola, en complicidad con Luis Antonio Tagle.
LA COMUNIÓN DE LOS PROFANOS DE LA FALSA IGLESIA


es.news:
El 27 de abril, la Sra. Sarah Mullally nombró al director del Centro Anglicano de Roma, Anthony Ball, su representante ante la Santa Sede. A pesar de que los anglicanos tienen su propia iglesia en Roma, la ceremonia tuvo lugar en la iglesia de San Ignacio de Loyola. El (apóstata) cardenal Luis Antonio Tagle pronunció una homilía sobre una supuesta "fe común y unidad en Jesucristo".

@JhWesten: Se le preguntó a la «arzobispa» Sarah Mullally si había conversado con el papa León XIV sobre la cuestión de las mujeres sacerdotes. Ella elude la pregunta diciendo: «No soy política», para luego insinuar que el tema surgió como una «cuestión de justicia».
Recordemos que cuando Prevost promovió la sacrílega bendición «informal» para concubinos homosexuales impenitentes, reveló su agenda sinodal marxista: «La justicia, la igualdad, la libertad religiosa... todo ello tendría prioridad sobre ese asunto en particular».

                  Quien pospone la conversión tienta a Dios.
Tras publicar lo que dijo Prevost, ella misma continuó subiendo videos a sus cuentas de redes sociales para demostrar el apoyo que recibe de Prevost y sus compinches apóstatas. Y siguió su parodia sacrílega ejerciendo como "sacerdotisa y papisa" anglicana. 

Además, el sitio web de los herejes anglicanos en Roma compartió un enlace al sitio oficial del Vaticano, el cual contiene el discurso del apóstata Robert Prevost.



Como explica San Agustín: al abusar obstinadamente de la misericordia de Dios para seguir pecando, Sarah Mullally no se muestra penitente, sino que, por el contrario, se burla de Dios.

Tito 3:10-11 Amonesta al hereje una o dos veces, pero después recházalo.  Puedes estar seguro de que tal persona es pervertida y pecadora, y se condena a sí misma.

También quedó claro que la comunidad apóstata de Sant'Egidio estaba involucrada en respaldar la parodia de la «papisa» anglicana. 



Recordemos que, con el permiso y la sugerencia de Prevost, la Iglesia del Gesù fue también profanada por el apóstata Francesco Savino con una Misa sacrílega para concubinos homosexuales —un sacrilegio instigado por el propio Prevost.




Cura de Ars - Sobre el Aplazamiento de la Conversión

San Alfonso María de Ligorio advirtió:

“Cierto autor indicaba que el infierno se puebla más por la misericordia que no por la justicia divina; y así es, porque, contando temerariamente con la misericordia, prosiguen pecando y se condenan. Dios es misericordioso. ¿Pero, quién lo niega? Y, a pesar de ello, ¡ a cuántos manda hoy día la misericordia al infierno! Dios es misericordioso, pero también justo, y por eso está obligado a castigar a quien lo ofende. Él usa de misericordia con los pecadores, pero sólo con quienes luego de ofenderle lo lamentan y temen ofenderlo otra vez: Su misericordia por generaciones y generaciones para con aquellos que le temen (Lc 1, 50.), cantó la Madre de Dios. Con los que abusan de su misericordia para despreciarlo, usa de justicia. El Señor perdona los pecados, pero no puede perdonar la voluntad de pecar. Escribe San Agustín que quien peca con esperanza de arrepentirse después de pecar, no es penitente, sino que se burla de Dios. (“Irrisor est, non poenitens”). El Apóstol nos advierte que de Dios no se burla uno en vano: De Dios nadie se burla (Gálatas 6:7). Sería burlarse de Dios ofenderlo como y cuanto uno quiere y después ir al cielo” (Sermón 32, Ilusiones del pecador).

Prevost promueve la Impostura religiosa del Anticristo  



La última prueba de la Iglesia (CIC 675 a 677)

675 Antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes (cf. Lc 18, 8; Mt 24, 12). La persecución que acompaña a su peregrinación sobre la tierra (cf. Lc 21, 12; Jn 15, 19-20) desvelará el “misterio de iniquidad” bajo la forma de una impostura religiosa que proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la verdad. La impostura religiosa suprema es la del Anticristo, es decir, la de un seudo-mesianismo en que el hombre se glorifica a sí mismo colocándose en el lugar de Dios y de su Mesías venido en la carne (cf. 2 Ts 2, 4-12; 1Ts 5, 2-3;2 Jn 7; 1 Jn 2, 18.22).

Prevost emplea el doble estándar del «sí» y el «no» —una ambivalencia que emana del Diablo— una doble moral y una demagogia diabólica —al estilo de los políticos corruptos—, utilizada para ganarse engañosamente a una población que sostiene opiniones opuestas. Es comparable al momento en que Salomón cometió apostasía al construir un templo para cada una de sus esposas paganas, a fin de que cada una pudiera adorar a su propio falso dios. Es la astucia de una ramera que mantiene múltiples amantes de manera simultánea, engañándolos a todos con sus seducciones diabólicas.


 

676 Esta impostura del Anticristo aparece esbozada ya en el mundo cada vez que se pretende llevar a cabo la esperanza mesiánica en la historia, lo cual no puede alcanzarse sino más allá del tiempo histórico a través del juicio escatológico: incluso en su forma mitigada, la Iglesia ha rechazado esta falsificación del Reino futuro con el nombre de milenarismo (cf. DS 3839), sobre todo bajo la forma política de un mesianismo secularizado, “intrínsecamente perverso” (cf. Pío XI, carta enc. Divini Redemptoris, condenando “los errores presentados bajo un falso sentido místico” “de esta especie de falseada redención de los más humildes”; GS 20-21).


La obra de Soloviev, *Tres diálogos*, retrata al Anticristo como un ecumenista (el politeísta de Abu Dabi), un ambientalista (el pachamamista de *Laudato Si*) y un pacifista (la herejía irenista, en la cual, dentro de un panteón de religiones, se invocan dioses falsos para implorar una paz falsa e inmanentista, desprovista del Príncipe de la Paz). Fue con el beso de la paz que Judas traicionó a Cristo. El signo de la paz es utilizado para ocultar la traición a Cristo. Una falsa paz que lleva a la apostasía.

Como explica el *Catecismo*, la impostura religiosa del Anticristo —llevada a cabo bajo el disfraz de la bondad, se oculta dentro de una especie de filantropía masónica y humanista— se nutre del engaño, prometiendo soluciones aparentes a cambio de la apostasía; al mismo tiempo, señala que esta impostura satánica religiosa desvela el “Misterio de iniquidad”  que persigue a aquellos católicos fieles que permanezcan firmes en la Verdadera Fe de Jesucristo.   

Soloviev señaló que el Anticristo «buscará el consenso de todas las confesiones cristianas, concediendo algo a cada una de ellas. Las masas lo seguirán, con la excepción de pequeños grupos de católicos, ortodoxos y protestantes». 

Explica que concederá  a cada  confesión cristiana distinta y opuesta algo para ganarse el favor de sus adeptos — específicamente, mencionó a los protestantes, a los ortodoxos y a los católicos—. Cabe señalar que Soloviev simplemente apunta que el Anticristo establece pactos con los cristianos, dado que son ellos quienes, al entrar en alianza con el Diablo, se convierten en apóstatas —puesto que aquellos que adoran a dioses falsos —tales como los *pachamamistas*, así como los musulmanes idólatras, junto con todas las demás religiones falsas— ya le pertenecen: todos los idólatras y ateos que violan el Primer Mandamiento pertenecen al Diablo, al igual que todos los fornicadores impenitentes que se rebelan contra Dios al transgredir la ley natural divina. Y todos aquellos que, desobedeciendo las leyes de Dios, persisten obstinadamente en el pecado.

viernes, 24 de abril de 2026

Prevost respalda la sacrílega bendición «informal» de Bergoglio a los concubinos homosexuales

El Papa León XIV ratifica la «bendición» informal para concubinos homosexuales y minimiza el pecado sexual — LifeSiteNews






Leo apoya la sacrílega bendición de Francisco a las concubinos homosexuales.
Prevost contradice a la Santísima Virgen María, quien reveló en Fátima que más almas van al infierno a causa de pecados de impureza sexual que por cualquier otra razón.



1 Tesalonicenses 4:3 Es la voluntad de Dios que lleven una vida de santidad. Deben abstenerse de la inmoralidad sexual.

Malaquías 2:2 Enviaré sobre vosotros maldición,  y convertiré sus bendiciones en maldición.
 

Todo el panfleto pro-homosexual *Fiducia Supplicans* —que permite bendiciones sacrílegas a concubinas homosexuales impenitentes— es sacrílego, herético y blasfemo. 


El cardenal Müller se dirigió a Bergoglio: Bendecir a las parejas homosexuales es "imposible" y una "blasfemia


La respuesta evasiva de Prevost a las pseudo-bendiciones homosexuales del apóstata Marx: ninguna sanción.

Insinuar o afirmar que Dios puede bendecir a dos concubinos homosexuales impenitentes que cohabitan y practican la sodomía es una blasfemia diabólica.


Anthony Stine: Él (Prevost) no descartó las bendiciones para homosexuales; descartó las bendiciones para homosexuales FORMALIZADAS. Los alemanes quieren (y seguirán presionando para obtener) un ritual formalizado publicado en un libro ritual. Ya tienen el libro y lo utilizarán. Todo lo que dijo León fue que Fiducia Supplicans se mantiene en pie, lo cual significa que las BENDICIONES PARA HOMOSEXUALES se mantienen en pie.


Prevost no ha repudiado «la totalidad» de los panfletos apóstatas y heréticos *Amoris Laetitia* y *Fiducia Supplicans*.



Prevost no busca la salvación de las almas, sino su perdición.

Más bien, Tucho y Prevost buscan legalizarlo invocando una supuesta transgresión de los límites que el homosexual Tucho —actuando en complicidad con Bergoglio— había establecido; esta maniobra, en su astucia diabólica, fue hábilmente urdida para suavizar el impacto de la apostasía.


Pero los activistas homosexuales —empezando por Tucho, Bergoglio, Prevost, James Martin y los sacrílegos apóstatas alemanes— se han dado, de hecho, permiso para transgredir los límites bíblicos y la doctrina moral católica.

Por consiguiente, los panfletos *Amoris Laetitia* y *Fiducia Supplicans* consuman un triple sacrilegio: por parte de los pecadores impenitentes que incurren en el vicio de la sodomía o en cualquier forma de fornicación y adulterio, así como por parte del sacerdote que imparte la bendición sacrílega.


Un antiguo compañero de clase de Prevost —un teólogo de renombre— explica por qué el enfoque herético de Prevost respecto a la moral católica es peligroso para las almas.


Ezequiel 11:2 Y Yahvé me dijo: Hijo de hombre, éstos son los que maquinan perversidades, y dan en la ciudad perversos consejo.






Recordemos que Prevost ya había empleado la misma táctica diabólica para legitimar el panfleto —creando la impresión de que defendía los límites establecidos por Tucho y Bergoglio respecto a un supuesto abuso del panfleto prohomosexual *Fiducia Supplicans*—, en la cual ponía públicamente en duda la enseñanza católica concerniente a la moral sexual y la inmutabilidad del dogma.




Papa Pablo IV Cum Ex Apostolatus Officio 7. Los fieles no deben obedecer sino evitar a los desviados en la Fe.


Después de una primera y segunda corrección, rehúye al hereje, sabiendo que está pervertido (Tit., 3, 10-11).


Prevost fue y sigue siendo cómplice del pseudo-magisterio de Bergoglio, y respaldó sus panfletos heréticos y apóstatas —*Amoris Laetitia* y *Fiducia Supplicans*—; es decir, lo apoyó en su rebelión contra la ley natural divina y contra la moral católica. Por esta razón, su respuesta nos confirma el elemento de obstinación en su herejía. Si comparamos la respuesta de Prevost con la amenaza de Tucho a la Fraternidad, vemos que lo que importa para esa UNIDAD en la apostasía no es el requisito de estar unidos a Cristo en la Verdad, sino más bien unirse a ellos en su rebelión contra las leyes de Dios.

Papa León XIII, Satis cognitum, # 9, 29 de junio de 1896: “Tal ha sido constantemente la costumbre de la Iglesia, apoyada por el juicio unánime de los Santos Padres, que siempre han mirado como excluido de la comunión católica y fuera de la Iglesia a cualquiera que se separe en lo más mínimo de la doctrina enseñada por el magisterio auténtico”
¿Por quién son bendecidos, si Dios no bendice el pecado?

1 Timoteo 5:22 No impongas las manos sobre nadie con ligereza, compartiendo así la responsabilidad por los pecados de otros; guárdate libre de pecado.
La imposición de manos en la Biblia es utilizada para diversos propósitos: bendecir, sanar o delegar autoridad (Marcos 16:18; Génesis 48:14-15; Números 27:18-20).

San Pablo nos advierte que no nos dejemos engañar, pues aquellos que practican obstinadamente el vicio de la sodomía, cometen adulterio o son idólatras —adorando a la Pachamama, al falso dios Alá y a otros ídolos y dioses falsos— irán al fuego eterno.


Recordemos también que Bergoglio, al defender la sacrílega bendición de concubinos homosexuales, afirmó que bendecia a dos personas que «se amaban mutuamente». Esto no es —como Prevost intenta hacernos creer— meramente una bendición de individuos (quienes, de hecho, no se presentan individualmente, sino más bien como compañeros homosexuales); se trata, por el contrario, de un acto malicioso que confirma a estos concubinos en su pecaminosa relación homosexual.

Los concubinos homosexuales participan en un suicidio espiritual compartido. Son participantes activos en su mutua condenación.
Solo un sodomita que se rebela contra Dios puede cometer el sacrilegio de impartir una «bendición sacrílega» a concubinos que cohabitan y practican el pecado de la sodomía —un pecado que Dios aborrece y prohíbe—. Un sacerdote traidor y apóstata que se rebela contra Dios es un siervo de Satanás. Es un satanista.
San Pablo enseña en Romanos 1:32 que aquellos que apoyan la sodomía son, ellos mismos, sodomitas.

Judas 7:7 Y Sodoma y Gomorra, junto con las ciudades limítrofes entregadas como ellas a la lujuria y a la homosexualidad, sufrieron el castigo de un fuego perpetuo, sirviendo así de escarmiento a los demás.



Santo Tomás de Aquino: «Allí, los compañeros de su miseria, lejos de aliviar la suerte del alma condenada, la harán aún más intolerable para ella».




 2 Pedro 2:21-22 Hubiera sido mejor para ellos no haber conocido el camino recto que, después de haberlo conocido, apartarse del santo mandamiento que les fue dado. Pero en ellos se ha cumplido la verdad de aquel dicho: «El perro vuelve a su vómito», y también lo de «La puerca recién bañada vuelve a revolcarse en el lodo.»

 ¡Qué miseria y que horror!, exclama el profeta; el que se alimentaba con alimentos celestiales y vestía de púrpura, se vio luego cubierto de un manto manchado por los pecados, alimentándose de basuras estercolares... Y San Juan Crisóstomo, o sea el autor de la “Obra imperfecta”, añade: «Los seglares se corrigen fácilmente, en cuanto que los sacerdotes, si son malos, son a la vez incorregibles» San Alfonso Maria de Ligorio

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San Jerónimo (Catena Aurea):

Esto es precisamente lo que manda el apóstol (Tit 3,10): "Evita al hereje, que ha sido corregido por primera y segunda vez, en la persuasión que semejante hombre es un perverso". En este sentido manda también el Salvador que los doctores perversos sean dejados a su propia voluntad. Porque Él sabía lo difícil que es el que esos hombres puedan volver a la verdad.

 

Mateo 13:41 El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y arrancarán de su reino a todos los que pecan y hacen pecar.


Jesús vendrá a castigar a los incrédulos y a los que desobedecen su Evangelio. Ver 2 Tesalonicenses 1:5-9

Hebreos 10:26

New Catholic Bible

La apostasía permanece sin perdón.[a] Si persistimos deliberadamente en el pecado después de haber recibido el conocimiento de la verdad, entonces ya no queda ningún sacrificio por los pecados. 

 

Notas al pie [a] 

Hebreos 10:26 Una vez más, el autor repite esta sombría advertencia (véase Heb 6:1-8; Mt 12:31). Aquellos que se rebelan contra Cristo se excluyen a sí mismos del perdón de Cristo, de su vida y de su gracia. Por tanto, mediten en las amenazas de la venganza de Dios de las que habla la Biblia, y especialmente en los textos aquí citados (véase Éx 24:8; Deut 17:6; 32:35 ss.; Is 26:11).

1 Corintios 5:11 Sino que en efecto os escribí que no anduvierais en compañía de ninguno que, llamándose hermano, es una persona inmoral, o avaro, o idólatra, o difamador, o borracho, o estafador; con ése, ni siquiera comáis.

 

San Pablo Juzga al hermano Inmoral y lo expulsa fuera de la Iglesia y prohíbe estar en compañía de los excomulgados. (Cf 1 Corintios 5:5)

 

1 Juan 5:16

Si alguno ve a su hermano cometiendo un pecado que no lleva a la muerte, pedirá, y por él Dios dará vida a los que cometen pecado que no lleva a la muerte. Hay un pecado que lleva a la muerte; yo no digo que deba pedir por ese.



San Pablo Juzga al Inmoral que esta dentro de la Iglesia y dicta sentencia de excomunión. Y dice que Dios se encargará de juzgar a los de afuera.

Un caso de inmoralidad juzgado:

"he dado ya mi sentencia (ya he juzgado) sobre aquel que así actúa"

1 Corintios 5:12 Pues ¿por qué he de juzgar yo a los de afuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro de la iglesia? 13 Pero Dios juzgará a los que están fuera. Expulsad de entre vosotros al malvado.

 

Efesios 5:5-6 Porque con certeza ustedes saben esto: que ningún inmoral, impuro, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Que nadie los engañe con palabras vanas, pues por causa de estas cosas la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia.

 

 Catecismo Mayor: 427.- ¿Es gran pecado la impureza? - Es pecado gravísimo y abominable delante de Dios y de los hombres; rebaja al hombre a la condición de los brutos, le arrastra a otros muchos pecados y vicios y acarrea los más terribles castigos en esta vida y en la otra.

En las Escrituras, vemos que el Primer Concilio Apostólico (Hechos 15:29) decretó que los cristianos debían evitar las relaciones prohibidas por la Ley de Dios.

 

No tengas relaciones sexuales con nadie con quien no estés casado.

Hechos 15:29 — Matrimonios prohibidos o uniones vetadas por la Ley (Levítico 18:6–18, 19) (relaciones sexuales incestuosas, uniones homosexuales, adulterio, etc.).


En la *Biblia de Estudio Dios habla hoy*, el pasaje de Hechos 15:29 incluye incluso una referencia paralela al pasaje bíblico de Levítico que enumera las relaciones sexuales prohibidas por Dios bajo la Ley de Moisés.

y eviten las relaciones sexuales que la ley de Moisés prohíbe.

 


y que se abstengan de relaciones sexuales prohibidas. Biblia Católica (Latinoamericana)

 

La bendición homosexual de Francisco contradice la voluntad de Dios - Mons. Eleganti – Gloria.tv



Papa Paulo III, Concilio de Trento, sesión 6 sobre la justificación, cap. 15: “Hay que afirmar (…) que no sólo por la infidelidad, por la que también se pierde la fe, sino por cualquier otro pecado mortal, se pierde la gracia recibida de la justificación, aunque no se pierde la fe; defendiendo la doctrina de la divina ley que no sólo excluye del reino de los cielos a los infieles, sino también a los fieles que sean ‘fornicarios, adúlteros, afeminados, sodomitas, ladrones, avaros, borrachos, maldicientes, rapaces’ (1 Cor. 6, 9), y a todos los demás que cometen pecados mortales…”

«Prohíbe la Iglesia a los fieles el trato con los infieles que se apartan de la fe recibida, sea corrompiéndola, como los herejes, sea abandonándola totalmente, como los apóstatas. Contra unos y otros, en efecto, dicta la Iglesia sentencia de excomunión». (Santo Tomás de Aquino. Suma Teológica, II-II, q. 10, a. 9)

 «¿Renunciáis a Satanás? ¿Y a todas sus obras? ¿Y a todas sus pompas?». R/ «Renuncio».

Cuando nosotros, como católicos, renovamos nuestras promesas o votos bautismales, juramos ante Dios y renunciamos a todo apego al pecado —a todas las obras de Satanás y a sus seducciones—; es decir, renunciamos a vivir deliberadamente en pecado. Por lo tanto, es imposible recibir una bendición cuando desafiamos deliberadamente a Dios y pecando de presunción esperamos que Él nos conceda impunidad para seguir pecando.

Hebreos 10:26
Porque si seguimos pecando intencionalmente después de haber conocido la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados


Jesús advirtió que no debemos echar las perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen —una referencia a los Sacramentos— Pues no son propiedad privada de los sacerdotes. La Iglesia ha declarado que el uso indebido de un sacramental —por ejemplo, el uso impropio de un escapulario— uno se compromete también a llevarlo con dignidad es decir a no seguir pecando pues se abusa de ellos cuando uno persiste obstinadamente en el pecado, pues estos no son amuletos. Nadie vestiría el uniforme militar de una nación solo para traicionarla y luchar desde dentro en favor del bando enemigo. Si, en el plano social, a esto se le llama traición, también en el plano espiritual. La Escritura claramente nos enseña que todo aquel que continúa pecando deliberadamente después del bautismo pisotea la Sangre de Cristo. La persona que comete deliberadamente un sacrilegio está renunciando a la fe, esta apostatando de la fe; por consiguiente, solo le aguarda el castigo eterno, pues —habiendo despreciado el Sacrificio de Cristo al convertirse en miembro del bando enemigo, se ha convertido en miembro del cuerpo del Anticristo— ha cometido un pecado de blasfemia contra el Espíritu Santo y ha rechazado su propia redención.
Del mismo modo, ningún sacerdote posee un poder superior al de Dios que le permita «bendecir» a una persona que desafía abiertamente a Dios, que reta la doctrina moral católica y vive deliberadamente en contradicción con las enseñanzas morales de la Iglesia. Tal sacerdote se convierte así en CÓMPLICE del pecado y de los pecadores. Comete sacrilegio. 

El Canon 188§4 establece: "Todos los cargos quedarán vacantes ipso facto, por renuncia tácita en los siguientes casos... (4) Si un clérigo ha abandonado públicamente la fe católica".


Por consiguiente, el sacerdote se convierte en apóstata; junto con el pecador impenitente, comete el pecado de blasfemia contra el Espíritu Santo. Pues si la Escritura prohíbe meramente imponer las manos sobre los pecadores impenitentes —porque quien así lo hace participa en el pecado—, de ello se sigue que, al actuar como cómplice, se hace merecedor exactamente del mismo castigo que aquel que comete el pecado.

Prevost maliciosamente también añadió la libertad religiosa a su herética definición de «moralidad», lo que significa que la moralidad de Prevost se opone a la Supremacía de Cristo en la sociedad. Él se opone al Reinado de Cristo; por eso vemos a este apóstata adulando a musulmanes idólatras que adoran al falso dios Alá. Tampoco tiene ningún problema en adorar a la Pachamama y apoyar el paganismo indígena.

Las siete herejías de Bergoglio en «Amoris laetitia»



Incurren en excomunión ipso facto todos los que conscientemente osen acoger, defender o favorecer a los desviados o les den crédito, o divulguen sus doctrinas; sean considerados infames, y no sean admitidos a funciones públicas o privadas, ni en los Consejos o Sínodos, ni en los Concilios Generales o Provinciales, ni en el Cónclave de Cardenales, o en cualquiera reunión de fieles o en cualquier otra elección.

El canonista Murray condena la herética Fiducia Supplicans

                                


La subversión homosexual de Bergoglio ya había comenzado en Buenos Aires